ELEGIMOS LO QUE VEMOS?
Hoy en día, como afirma Luisa Rodríguez, presidenta del Consejo Nacional de Derechos del Niño y Adolescente, la televisión ejerce una gran influencia en la sociedad, en muchos casos negativa. En su artículo*, Luisa Rodríguez sugiere la necesidad de una televisión controlada y que promueva unos valores positivos, como la justicia, la igualdad, la convivencia y el desarrollo de la familia.
La cuestión sería establecer quién debería ejercer ese control. ¿El Estado? ¿Los responsables de las cadenas? ¿El pueblo? Pero, ¿sería posible ejercer ese control? Y lo que es más importante ¿Respetaría esto el derecho a la libertad de expresión?
¿Quién es realmente el que decide lo que debe emitirse en televisión? Supuestamente, nosotros, como audiencia, elegimos lo que queremos ver, condicionando de esta manera la programación de las cadenas de televisión. Pero es aquí cuando surge otra pregunta ¿Establecemos lo que queremos ver, o vemos lo que nos establecen? Realmente a ninguno nos obligan a ver Gran Hermano, sin embargo hay mucha gente que ve ese programa. ¿Todos lo hacen obligados o todos lo hacen por que quieren? Ni una cosa ni la otra. Efectivamente una parte de la audiencia carente del suficiente criterio, ve ese u otro programa porque es lo que coincide que están emitiendo en la televisión cuando se sientan en el sofá. Sin embargo, sí hay una parte de la audiencia que sí que ve ese programa porque quiere, por unas determinadas necesidades que le impulsan a observar la vida de otras personas desde su casa.
Pero que programas basura triunfen, ¿es realmente culpa de los programadores, o es quizás culpa del público que traga todo lo que le echen? Efectivamente si no lo echaran, nadie lo vería, pero, si no triunfara, tampoco lo echarían. Así que en mi opinión es culpa de ambas partes, tanto del emisor como el receptor.
Por otro lado, culpar a la televisión de la violencia en la calle, como afirma Luisa Rodríguez, me parece un error, aunque cierto es que los contenidos televisivos fomentan en muchas ocasiones esos valores violentos, no siendo, en mi opinión, la principal causa de violencia en las calles.
Para finalizar, me gustaría resaltar la necesidad de ver la televisión con ojo crítico, y en caso del público infantil, bajo supervisión de los padres, para evitar que los niños accedan a contenidos inadecuados para su desarrollo.
Alberto Sánchez y Xulián Chapela
* http://www.minci.gob.ve/entrevistas/3/13921/nuestra_television_actual.html
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